El tratamiento apropiado para el cáncer de la próstata es a menudo controvertido. Las opciones de tratamiento varían dependiendo de la etapa del tumor. En los primeros estadios, la extirpación quirúrgica de la próstata (prostatectomía) y la radioterapia pueden utilizarse para erradicar el tumor. El cáncer metastásico de la próstata se puede tratar mediante manipulación hormonal (reduciendo los niveles de testosterona con medicamentos o por medio de la extirpación de los testículos) o con quimioterapia. CIRUGÍA:
La cirugía usualmente se recomienda sólo después de una completa valoración y discusión de las opciones de tratamiento. Un hombre que se decida por esta cirugía debe estar consciente tanto de los beneficios esperados, del procedimiento, así como también de los riesgos potenciales. - La extirpación de la glándula prostática (prostatectomía radical) se recomienda generalmente para el tratamiento de estados localizados A y B de cánceres prostáticos. Este es un procedimiento extenso que generalmente se realiza bajo anestesia general o espinal. Se hace una incisión en el abdomen o en el área perineal. Es posible que la persona permanezca en el hospital de cinco a siete a días. Las posibles complicaciones son impotencia e incontinencia urinaria, aunque los procedimientos para proteger los nervios pueden reducir el riesgo de estas complicaciones. Este procedimiento quirúrgico debe ser realizado por un urólogo con una amplia experiencia en este procedimiento específico.
- La extirpación de los testículos (orquidectomía, castración) altera la producción hormonal y se puede recomendar en caso de cáncer metastásico. Después de la cirugía puede presentarse algo de equimosis (amoratamiento) e inflamación, pero estos desaparecerán gradualmente. La pérdida de la producción de testosterona (hormona) puede llevar a problemas con la función sexual, osteoporosis (adelgazamiento de los huesos) y pérdida de la masa muscular.
RADIOTERAPIA: La radioterapia se utiliza primariamente para tratar los estados A, B y C de los cánceres de próstata. El tema de si la radiación es tan buena como la extirpación de próstata es un caso debatible y la decisión acerca de cual de las dos escoger puede ser difícil. En pacientes cuya salud hace que el riesgo de la cirugía sea inaceptablemente alto, la mejor alternativa por lo general es la radioterapia. La radioterapia de la glándula prostática puede realizarse de muchas maneras. - La radioterapia de haz externo se hace en un centro de oncología de radiación por oncólogos de radiación con entrenamiento especial, por lo general en forma ambulatoria. Previo al tratamiento, el terapeuta delimita el área que se va a irradiar con un lápiz marcador semipermanente especial. La radiación se dirige a la glándula prostática utilizando un aparato que se parece a la máquina de los rayos x normales. El tratamiento en sí es generalmente indoloro, sin embargo, hay varios efectos secundarios asociados con la radioterapia, como pérdida del apetito,fatiga, reacciones de la piel como enrojecimiento e irritación, lesión o quemadura del recto, diarrea, cistitis (vejiga inflamada) y presencia de sangre en la orina. La terapia de radiación de haz externo generalmente se realiza cinco días a la semana, durante un período de seis a ocho semanas.
- Otro método consiste en implantar pequeños gránulos de yodo, oro o iridio radioactivo directamente en el tejido prostático a través de una pequeña incisión. La ventaja de esta forma de radioterapia es que la radiación se envía directamente a la próstata, con un menor daño a los tejidos adyacentes.
MEDICAMENTOS: - La manipulación hormonal tiende a disminuir los niveles de testosterona. Puesto que los tumores prostáticos requieren de testosterona, la reducción de sus niveles generalmente es muy efectiva para evitar el crecimiento y posterior propagación del cáncer. Esto se puede hacer mediante la extracción quirúrgica de los testículos o mediante el uso de medicamentos. La manipulación hormonal se utiliza principalmente para aliviar los síntomas sin curar el cáncer de próstata, como en el caso de personas cuyo cáncer se ha diseminado. Las evidencias preliminares indican que ésta puede mejorar la tasa de curación cuando se combina con radiación o con cirugía, sin embargo todavía se están desarrollando investigaciones.
Las drogas sintéticas, como el lupron o el zoladex, que imitan la función de la HLHL (hormona liberadora de la hormona luteinizante), se están utilizando cada vez más para tratar el cáncer de próstata avanzado. Estos medicamentos suprimen la producción de testosterona, lo cual se denomina castración química, ya que brinda los mismos resultados que la extirpación quirúrgica de los testículos, aunque a diferencia de la cirugía es reversible. Estos medicamentos deben suministrarse en inyecciones y, por lo general, cada tres meses. Los posibles efectos secundarios incluyen: náuseas y vómitos, acaloramiento, anemia, letargo, osteoporosis, disminución del deseo sexual y disfunción eréctil (impotencia). Otros medicamentos utilizados para la terapia hormonal son los agentes bloqueadores de los andrógenos (como la flutamida), los cuales evitan que la testosterona se una a las células prostáticas. Los posibles efectos secundarios incluyen la disfunción eréctil, pérdida del deseo sexual, problemas hepáticos, diarrea y ginecomastia. - Quimioterapia: se utiliza generalmente para tratar los síntomas de cáncer de próstata que son resistentes a tratamientos hormonales. Por lo general, el oncólogo recomienda un solo medicamento o una combinación de ellos con el fin de destruir las células cancerígenas. Los medicamentos que pueden utilizarse para destruir el cáncer prostático, son:
- mitoxantrona
- prednisona
- paclitaxel
- docetaxel
- estramustina
- adriamicina
La mayoría de las personas reciben quimioterapia (después de su dosis inicial) como pacientes ambulatorios, en una clínica o en un consultorio médico. Los posibles efectos secundarios son numerosos y específicos según el medicamento de quimioterapia administrado. CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA:
La cirugía, la radioterapia y la manipulación hormonal, tienen todas el potencial de trastornar el deseo y/o desempeño sexual ya sea en forma temporal o permanente, por lo cual se deben discutir las preocupaciones con el médico. Además, hay varias opciones disponibles para el manejo de las disfunciones sexuales relacionadas con los tratamientos de cáncer prostático. SUPERVISIÓN:
La persona será supervisada cuidadosamente para ver el progreso de la enfermedad, sin importar el tipo de tratamiento que recibe. La supervisión incluirá:
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