Es necesario realizar una evaluación por etapas para determinar el plan de tratamiento que requiere el paciente: - Etapa I: indica que sólo un ganglio linfático está comprometido (por ejemplo, la parte derecha del cuello)
- Etapa II: indica compromiso de dos ganglios linfáticos ubicados al mismo lado del diafragma.
- Etapa III: indica compromiso de ganglios linfáticos a ambos lados del diafragma (por ejemplo, la ingle y las axilas)
- Etapa IV: significa que la enfermedad se ha diseminado por fuera de los ganglios linfáticos (por ejemplo, a la médula ósea, pulmones e hígado)
El tratamiento varía según la etapa en que se encuentre la enfermedad. Conforme a esto, las etapas I y II (enfermedad limitada) se tratan con radioterapia localizada, con quimioterapia o una combinación de ambas; mientras que las etapas III y IV (enfermedad extensa) de la enfermedad extendida, se tratan con una combinación de radio y quimioterapia. El mejor tratamiento para un paciente individual depende de muchos factores y se debe discutir detalladamente con un médico experimentado en tratar este tipo de enfermedades. La quimioterapia puede causar conteos sanguíneos bajos, que pueden llevar a que se presente riesgo de sangrado, infección y anemia. Para disminuir el sangrado, se recomienda aplicar hielo y presión a cualquier hemorragia externa. Se debe utilizar un cepillo de dientes suave y una máquina de afeitar eléctrica para la higiene personal. Durante el tratamiento de un cáncer, siempre se debe tomar muy en serio la presencia de infecciones, razón por la cual se debe buscar asistencia médica si se presenta fiebre y otros signos de infección. La planificación de las actividades diarias con períodos definidos de descanso ayuda a evitar la fatiga producida por la anemia.
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