El examen físico puede confirmar la fiebre, la sensibilidad de los ganglios linfáticos, la inflamación de los ganglios linfáticos y otros síntomas. La garganta puede verse enrojecida, sin drenaje o pus. El médico puede asumir que se trata del síndrome de fatiga crónica sólo después de descartar todas las demás causas posibles conocidas, como: - Infecciones
- Trastornos autoinmunes o inmunológicos
- Tumores
- Enfermedades nerviosas o musculares (como esclerosis múltiple)
- Enfermedades endocrinas (como hipotiroidismo)
- Enfermedades siquiátricas o sicológicas, particularmente depresión. Dado que el síndrome de fatiga crónica en sí puede estar asociado con depresión, un diagnóstico de depresión no lo descarta, pero la fatiga relacionada con la depresión solamente se debe descartar para diagnosticar el síndrome de fatiga crónica.
- Dependencia de drogas
- Otras enfermedades (como enfermedades hepáticas, cardíacas o renales)
Un diagnóstico del síndrome de fatiga crónica debe incluir: - Fatiga extrema y prolongada
- Ausencia de otras causas de fatiga crónica
- por lo menos seis de los demás síntomas enumerados más dos hallazgos físicos de confirmación, o
- por lo menos ocho de los demás síntomas enumerados
No hay exámenes específicos para confirmar el diagnóstico de este síndrome, aunque se realiza una gran variedad de exámenes para descartar otras posibles causas para los síntomas. Hay ciertos hallazgos "típicos" en los exámenes que, aunque no son lo suficientemente específicos como para diagnosticar un síndrome de fatiga crónica, parecen ser consistentes en las personas que tienen finalmente diagnóstico de este trastorno. Ellos son: - Altos niveles de glóbulos blancos específicos (células CD4 T) en comparación con otros tipos de glóbulos blancos (CD8 T)
- IRM de cerebro que muestra una inflamación del cerebro o la destrucción de parte de las células nerviosas (desmielinización)
- Glóbulos blancos específicos (linfocitos) que suelen mostrar formas activas de virus de herpes 6 en los cultivos de linfocitos
|